domingo, 20 de octubre de 2013

Alumnado y participación en la escuela

     Junto a las salidas al campo y el contacto con la naturaleza, una de las características importantes en la pedagogía libertaria era y es la participación de los propios chicos y chicas en la organización de la escuela. Es necesario que en la infancia y la adolescencia se vayan asumiendo progresivamente responsabilidades tanto en el proceso de su aprendizaje como en la organización y funcionamiento del centro: qué contenidos aprender, qué materiales usar, cómo organizar los espacios, cómo emplear los tiempos, cómo distribuir los gastos, qué actividades realizar, etc. Esta fue una característica de algunas escuelas racionalistas españolas y así lo recoge Eulàlia Vega en su libro sobre las mujeres anarquistas: Pioneras y revolucionarias. Mujeres libertarias durante la República, la Guerra Civil y el Franquismo. Icaria editorial, Barcelona, 2010.
     Concha Pérez fue una de estas mujeres libertarias y participó en la creación de la Escuela Eliseu Reclus de Barcelona durante la II República. En esta escuela impulsada por los hermanos Carrasquer, "se quería hacer partícipes a los alumnos y las alumnas de la gestión de la escuela, creando una cooperativa entre ellos y enseñándoles a gestionar el presupuesto destinado para gastos en material escolar. 'Tots els dies que podien sortien al camp, feien l'escola a fora. Els mateixos nens havien fer como una cooperativa, i ells es controlaven els cèntims que els hi donàvem pels gastos del material d'escola, petites coses, per comprar, partides de llapis, algunes llibretes se les feien ells allà, els hi van ensenyar com les tenien que fer. Els nanos hi anaven encantats de la vida. Tothom deia que no havia anat mai a cap escola com aquella, els pares encantats. I es pagava [...] lo que es podia. El pare que tenia tres o quatre fills i no podia, doncs pagava la meitat, si eren cinc pesetes i en tenia que pagar vint, en pagaven deu' [...] Mira, a casa meva que eren tres, pagaven com per dos perquè no érem una família que posguéssim molt. I el que podia més pagava tot. El cas és que els mestres, que eren quatre, molts mesos seèn anaven amb el jornal d'un. Lo que cobrava un mestre s'ho tenien que artir pels quatre, i encantats, eh, encantats'". (pp. 108-109)


lunes, 23 de septiembre de 2013

Un hermoso himno a la libertad

     Al acabar la jornada escolar y ver salir de clase a los alumnos de 1º de ESO, no pude dejar de acordarme del comienzo de Miau, la estupenda novela de Benito Pérez Galdós:

     "A las cuatro de la tarde, la chiquillería de la escuela pública de la plazuela del Limón salió atropelladamente de clase, con algazara de mil demonios. Ningún himno a la libertad, entre los muchos que se han compuesto en las diferentes naciones, es tan hermoso como el que entonan los oprimidos de la enseñanza elemental al soltar el grillete de la disciplina escolar y echarse a la calle piando y saltando. La furia insana con que se lanzan a los más arriesgados ejercicios de volatinería, los estropicios que suelen causar a algún pacífico transeúnte, el delirio de la autonomía individual que a veces acaba en porrazos, lágrimas y cardenales, parecen bosquejo de los triunfos revolucionarios que en edad menos dichosa han de celebrar los hombres...".

 

domingo, 1 de septiembre de 2013

1º de Septiembre de 1889. Diario de Tolstói: trabajar los unos para los otros

     El 1 de Septiembre de 1889, Lev Tolstói se encontraba en Yásnaia Poliana, la aldea rusa donde el escritor y pacifista anarquista montó una escuela libre para los niños y niñas campesinos. Ese día se levantó temprano y anotó en su diario:

     "Pensé: la situación más desventajosa para los seres humanos (desde el punto de vista económico y desde todos los puntos de vista) es la de un hombre que trabaja sólo para sí mismo, se defiende, se provee sólo a sí mismo. Pienso que si fueran así las cosas, si no hubiera grupos o al menos familias en las que los hombres trabajan unos para los otros, la gente no podría seguir viviendo. La organización más ventajosa para los seres humanos (desde el punto de vista económico y desde todos los puntos de vista) sería aquella donde cada uno pensara en el bien de los demás y se dedicara con verdadera devoción al servicio de ese bienestar. Si todo el mundo estuviera así dispuesto, cada uno recibiría el máximo bienestar. Pero esa aspiración al bienestar común no existe entre los seres humanos; por el contrario, cada uno aspira a su propio bienestar en detrimento de los demás, y esta disposición de ánimo es tan poco ventajosa que en la lucha muchos se debilitan enseguida..."

     Querido Lev Tolstói, el 1 de Septiembre de 2013, aquello que escribiste hace 124 años, aquella aspiración al bienestar común, sigue presente.
 
Lev Tolstói: Diarios (1847-1894), Barcelona, 2002, El Acantilado; la cita en pp. 315-1316